miércoles, agosto 31, 2005

Celica: Un pueblo muy cerca del cielo

Cuando el futuro Obispo de Hipona, en pos de predicar el evangelio viajó hacia el archipiélago Británico, impresionado por el color de la piel, cabello y ojos de sus habitantes, creyó que eran ángeles y de inmediato comunicó a superiores y feligreses tal hallazgo. La confusión se justifica, pues en aquella época, la teoría de la evolución de la especia, incidencia de los factores naturales del habitat en ésta y la acción de la melanina, no eran conocidas.

Por la ya lejana segunda mitad de la década de los cincuenta, cuando el colegio La Dolorosa, para facilitar el hospedaje y alimentación a los provincianos que estudiábamos en aquel plantel, disponía de internado, compartí con un selecto grupo de jóvenes: celicanos, calvences y macareños la vida en común. Desconocía la accidentada geografía del Villonaco para allá; y, sorprendido escuchaba las versiones que sobre el viaje de su pueblo a la ciudad de Loja, parte caminando a pies, en acémila y vehículo hacían; como escudriñaba el proceder y modales de gente fruto de hogar bien formado.

Si evoco el equivocado criterio de San Agustín, es por cuanto jovencitas de aquella fría parcela que estudiaban en aquel tiempo en los colegios de Loja, a más de tener la piel blanca, disponían de una simpatía excepcional que me indujo a creer que, en razón de las bellas cualidades físicas de sus mujeres, se denominaba Celica a su pueblo. Luego me enteré que Benalcázar, en su viaje de Piura a Quito, para penetrar en la geografía que hoy es la provincia de Loja, tomó el camino de los Chimú y al llegar a la altura, luego de caminar entre collados y neblina, se imaginó estar en el cielo.

La convención nacional que el 26 de enero de 1878, presidida por José María Urbina, para sesionar se reunió en la ciudad de Ambato, proclamó como Presidente de la República al general Ignacio de Veintimilla; y, el 28 de septiembre a petición de la representación azuaya, a las parroquias de Celica y Saraguro, se las erigió a cantones.

El reconocimiento de los personeros del gobierno nacional a las virtualidades de los pobladores de un girón patrio, estimula el patriotismo, que obligante al altar cívico del fuero interno, comprometerse a laborar sin desmayo por la conquista de objetivos que hagan posible el progreso del terruño. Promesa que los celicanos y sus autoridades, lo están cumpliendo.

Que una comarca llegue a ostentar la categoría de cantón, es obtener un trofeo, en mérito a la trayectoria de conservar tradiciones vernáculas, costumbres étnicas y abolengo de estirpe; pues cantón en nuestra división territorial, es la más alta distinción a la identidad de un pueblo que está en capacidad de con seguridad y autonomía caminar por el andarivel del triunfo, en búsqueda del anhelo bienestar colectivo.

La conmemoración de los 125 años de tan augusta fecha, efectuado por la Ilustre Corporación Edilicia de Celica y su pueblo, con un nutrido y variado programa de festejos, constituyó para las autoridades municipales la oportunidad de rendir cuentas al soberano, inaugurando obras terminadas, reconociendo el aporte hecho por vecinos al ornato y embellecimiento de la urbe; estimulando a los cultores del arte, el deporte y la ciencia; y, demostrando la capacidad de retar a la adversidad, anunciando nuevos y atrevidos proyectos.

Cabe destacar el reconocimiento al aporte cultural de la celicanidad, que en la sesión solemne de este aniversario, hizo el cabildo a los esposos: Lcda. Marta Granda Romero y Vicente González Arciniega, autores de la obra: Kapullanas y matriarcado en Loja, el Ecuador y América. Importante publicación histórica en la que sostiene el criterio que el matriarcado es el origen de los pueblos y manifiestan que en un lugar denominado El Muerto, existe la Biblioteca más extensa y antigua de la warnitología, Origen de un pueblo muy cercano al cielo.

1 comentario:

TonNet dijo...

Hola y gracias por visitar mi blog. espero puedas seguir compartiendo y difundiendo nuestra cultura. Jee.. un abrazo para la gente de lo mejor del sur del Ecuador! Yo podría decir lo mismo de Catacocha. Adios!